
Los psicólogos dicen que uno debe de desahogarse, que uno debe de llorar para poder entender sus problemas y poder encontrar una solución...
Já!... Eso es una pura mentira...
Una vez una niña estaba corriendo en un parque. Su madre la vigilaba constantemente, le decía que no tuviera miedo de jugar, que no tuviera miedo de correr, ni mucho menos miedo a lastimarse, porque ella estaría ahí cerca, cuidándola de cualquier peligro. Después de todo, esa niñita de 4 años no conocía lo que era el miedo, el dolor o el fracaso; esa dulce joven que era su madre sí sabía las variables de la vida, los caminos que el destino nos hace recorrer aunque no quisiéramos, las cosas que son inevitables o mejor dicho, las diferentes opciones que tenemos para vivir, pero como son tantas y tan poco tiempo, hacen mínimas las probabilidades de una sabia desición.

La niña estaba muy feliz corriendo alrededor del tobogán, disfrutando de la suave brisa de primavera que soplaba, en este parque cerca de casa. Sin darse cuenta cerró los ojos, mientras la inocencia infantil la llevó a cerrar los ojos por un momento. Esta sensación de estar viva y disfrutar del momento es lo que hace a los niños tan especiales. Pero como la realidad estan dura, la gravedad hizo que resbalara cerca de la boca del tobogán, haciendo caer a la niña bruscamente, haciéndola sentir un dolor tremendo en sus pequeñas piernas.
Su madre la observaba de cerca, y fue corriendo a rescatarla inmediatamente cayó. La niña duró unos cuantos segundos para reaccionar, cuando entonces pasó lo inevitable... el llanto.
Lloró casi desconsoladamente, aunque su madre estuviera ahí y se diera cuenta de que no era nada grave, solo un pequeño golpe en su pierna derecha. Su madre le secó las lágrimas, la miró justo a los ojos, y pronunció unas palabras inolvidables:
"NUNCA LLORES. Si lloras, no te darás cuenta de lo sucedido, aunque sientas el dolor de su consecuencia. Si lloras, no podrás solucionar el problema, sino que lo complicarás irremediablemente. Si lloras, perderás tus fuerzas, esa energía que necesitas para caminar hasta tus sueños. Si lloras, si te quedas en el suelo, si miras hacia atrás, si crees que le debes alguna explicación sobre tu vida a alguien, si te estancas en la pena de perder algo o a alguien... serás un verdadero FRACASO."

La niña se queda mirando fijamente a su madre, sin derramar una lágrima a consecuencia de no entender por qué le había hablado de esa manera. Con la mirada le preguntó el significado de sus palabras, a lo que la madre añadió:

"Cuando caes en la vida, todo el mundo te considera un fracaso, o te tiene pena, o no tiene la confianza en tí. Pero la realidad es que cuando caes o cuando pierdes algo, después de que hayas sido la mejor, es un buen inicio para recobrar el enfoque. Caer es no es bueno, pero cuando caes no es tan malo: Si las personas te dicen que has perdido, que no tienes ni eres nada, no lo tomes a mal, porque si es así, puedes apostar y sacrificar todo lo que tienes con más fuerza y menos miedo al fracaso; después de todo, ya caíste.
Desde el suelo, vuelves a ver tu meta. Recobras el valor para levantarte. No tienes nada que perder y haces las cosas con coraje y determinación. Es tu camino, son tus sueños y es tu vida. Debes de disfrutar el eterno momento, y utilizar esas risas de burla como tu risa a la vida. Al final, si la vida se ríe de tí, ¿por qué tú no puedes reírte de ella?".

La niña no entendió muy bien esas palabras, pero se echó a reír cuando vió que su caída no era tan mala. Sin importar lo que fuera, era una niña, su inocencia no permitía ver las cosas malas, a menos que fueran forzadas a entrar en su vida.
Años después en su adolescencia, esta niña se dió cuenta que la vida no era la comedia que le pintaba su padre. No entendía por qué rayos sus padres estaban siempre atentos y calmados ante los eventos inesperados de la vida. Ellos estaban tan inmersos en cosas tan sutiles como la naturaleza (claro, su madre era científica y su padre era un historiador de arte... pareja inusual, huh?), y no les perturbaba casi nada, excepto algunas injusticias sociales fuera de su alcance. Pero esta joven, le preguntó a su padre por qué algunas personas juzgan el modo de vida de otras, a lo que él respondió: "Solo Dios y tu madre saben. Después de todo, a ella no le importa caer en la vida".

Caer. Llorar. Llorar... en ese instante recordó el día de primavera en el parque cerca de casa. En ese instante comprendió las palabras sabias de su madre. Coraje y determinación, todo lo que buscaba desde hace tiempo, desde que estaba sumida en la pena de ser incompredida socialmente...
En ese momento se preparó, buscó sus herramientas, y a pesar de todo, hizo lo que muchos habían considerado una locura: Trabajó por unos cortos meses en su avión no tripulable con energía alternativa; algo loco para una joven de 19 años, según sus compañeros. Hizo lo que siempre quiso: trabajar sin ataduras con lo que le gusta, disfrutar del aire libre a cualquier momento, sentir cada gota de lluvia en su piel. Esta es la maravilla de dejar atrás los comentarios de las personas, de no pensar que has fracasado cuando te dan una oportunidad única de vivir. NUNCA LLORES, porque la verdad es que tus lágrimas no te dejarán ver que tienes tus sueños alcanzados, listos para hacerlos realidad ahora, en este instante, en este eterno resplandor de presente.
La vida es así, tratando de darte una excusa para el llanto. Debes de disfrutarla, debes de hacerle entender de que solo tomarás lo bueno de ella, sobre todo lo que se deriva de la bondad y el amor.
Já!... Eso es una pura mentira...
Una vez una niña estaba corriendo en un parque. Su madre la vigilaba constantemente, le decía que no tuviera miedo de jugar, que no tuviera miedo de correr, ni mucho menos miedo a lastimarse, porque ella estaría ahí cerca, cuidándola de cualquier peligro. Después de todo, esa niñita de 4 años no conocía lo que era el miedo, el dolor o el fracaso; esa dulce joven que era su madre sí sabía las variables de la vida, los caminos que el destino nos hace recorrer aunque no quisiéramos, las cosas que son inevitables o mejor dicho, las diferentes opciones que tenemos para vivir, pero como son tantas y tan poco tiempo, hacen mínimas las probabilidades de una sabia desición.
La niña estaba muy feliz corriendo alrededor del tobogán, disfrutando de la suave brisa de primavera que soplaba, en este parque cerca de casa. Sin darse cuenta cerró los ojos, mientras la inocencia infantil la llevó a cerrar los ojos por un momento. Esta sensación de estar viva y disfrutar del momento es lo que hace a los niños tan especiales. Pero como la realidad estan dura, la gravedad hizo que resbalara cerca de la boca del tobogán, haciendo caer a la niña bruscamente, haciéndola sentir un dolor tremendo en sus pequeñas piernas.
Su madre la observaba de cerca, y fue corriendo a rescatarla inmediatamente cayó. La niña duró unos cuantos segundos para reaccionar, cuando entonces pasó lo inevitable... el llanto.
Lloró casi desconsoladamente, aunque su madre estuviera ahí y se diera cuenta de que no era nada grave, solo un pequeño golpe en su pierna derecha. Su madre le secó las lágrimas, la miró justo a los ojos, y pronunció unas palabras inolvidables:
"NUNCA LLORES. Si lloras, no te darás cuenta de lo sucedido, aunque sientas el dolor de su consecuencia. Si lloras, no podrás solucionar el problema, sino que lo complicarás irremediablemente. Si lloras, perderás tus fuerzas, esa energía que necesitas para caminar hasta tus sueños. Si lloras, si te quedas en el suelo, si miras hacia atrás, si crees que le debes alguna explicación sobre tu vida a alguien, si te estancas en la pena de perder algo o a alguien... serás un verdadero FRACASO."

La niña se queda mirando fijamente a su madre, sin derramar una lágrima a consecuencia de no entender por qué le había hablado de esa manera. Con la mirada le preguntó el significado de sus palabras, a lo que la madre añadió:

"Cuando caes en la vida, todo el mundo te considera un fracaso, o te tiene pena, o no tiene la confianza en tí. Pero la realidad es que cuando caes o cuando pierdes algo, después de que hayas sido la mejor, es un buen inicio para recobrar el enfoque. Caer es no es bueno, pero cuando caes no es tan malo: Si las personas te dicen que has perdido, que no tienes ni eres nada, no lo tomes a mal, porque si es así, puedes apostar y sacrificar todo lo que tienes con más fuerza y menos miedo al fracaso; después de todo, ya caíste.
Desde el suelo, vuelves a ver tu meta. Recobras el valor para levantarte. No tienes nada que perder y haces las cosas con coraje y determinación. Es tu camino, son tus sueños y es tu vida. Debes de disfrutar el eterno momento, y utilizar esas risas de burla como tu risa a la vida. Al final, si la vida se ríe de tí, ¿por qué tú no puedes reírte de ella?".

La niña no entendió muy bien esas palabras, pero se echó a reír cuando vió que su caída no era tan mala. Sin importar lo que fuera, era una niña, su inocencia no permitía ver las cosas malas, a menos que fueran forzadas a entrar en su vida.
Años después en su adolescencia, esta niña se dió cuenta que la vida no era la comedia que le pintaba su padre. No entendía por qué rayos sus padres estaban siempre atentos y calmados ante los eventos inesperados de la vida. Ellos estaban tan inmersos en cosas tan sutiles como la naturaleza (claro, su madre era científica y su padre era un historiador de arte... pareja inusual, huh?), y no les perturbaba casi nada, excepto algunas injusticias sociales fuera de su alcance. Pero esta joven, le preguntó a su padre por qué algunas personas juzgan el modo de vida de otras, a lo que él respondió: "Solo Dios y tu madre saben. Después de todo, a ella no le importa caer en la vida".

Caer. Llorar. Llorar... en ese instante recordó el día de primavera en el parque cerca de casa. En ese instante comprendió las palabras sabias de su madre. Coraje y determinación, todo lo que buscaba desde hace tiempo, desde que estaba sumida en la pena de ser incompredida socialmente...
En ese momento se preparó, buscó sus herramientas, y a pesar de todo, hizo lo que muchos habían considerado una locura: Trabajó por unos cortos meses en su avión no tripulable con energía alternativa; algo loco para una joven de 19 años, según sus compañeros. Hizo lo que siempre quiso: trabajar sin ataduras con lo que le gusta, disfrutar del aire libre a cualquier momento, sentir cada gota de lluvia en su piel. Esta es la maravilla de dejar atrás los comentarios de las personas, de no pensar que has fracasado cuando te dan una oportunidad única de vivir. NUNCA LLORES, porque la verdad es que tus lágrimas no te dejarán ver que tienes tus sueños alcanzados, listos para hacerlos realidad ahora, en este instante, en este eterno resplandor de presente.
La vida es así, tratando de darte una excusa para el llanto. Debes de disfrutarla, debes de hacerle entender de que solo tomarás lo bueno de ella, sobre todo lo que se deriva de la bondad y el amor.

